Friday, March 13, 2015

Chico Gutierrez

Francisco Gutierrez Ramires (Don Chico), nació en Santa Cruz (hoy Lorenzo Vázquez), municipio de Tlaquiltenango, el 17 de septiembre de 1925; fueron sus padres don Marcelino Gutierrez Pozas y doña María Ramirez Montesinos, murió el 25 de diciembre de 2013.
Fue uno de los últimos grandes "Corridistas" de la región, en su casa cada domingo después del 17 de septiembre se llevaban a cabo grandes fiestas en las que lo corridistas se daban cita para compartir el momento acompañados de música, alcohol y abundante (y deliciosa) comida.
En su repertorio se le escuchaban comúnmente corridos como Francisca, Petrita, La Bola de los Presidentes, Rosita, La Bola del Toro Infernal, etc. Siempre se acompañaba de su Guitarra Sexta la cual afinaba como Bajo Quinto, cantando con una estruendosa y templada voz.
           
            "Siento que en mi pecho y en esta ocasión
              se estremece de contento
              quedamos pendientes para otra ocasión
              si nos da lugar el tiempo

              adiós mis fieles amigos
              de bastante gratitud
              si preguntan de un amigo
              lo encuentran en Santa Cruz"

Thursday, March 12, 2015

Corrido a Petrita

Este corrido particularmente es muy de mi agrado, nos cuenta la historia de un amor mal logrado y triste.

                       I
Recuerdo con tristeza el día tres de febrero 
cuando tu faz preciosa me honré al conocer 
por tu sin par belleza rendido te venero 
así cual una diosa desde en aquella vez.

                       II
Con un honrado intento pensé solo el amarte 
hacerte a ti mi dueña Petrita de mi amor
si perdida de tiempo por no poder hablarte
por medio de mis cantos te declaré mi amor.

                      III
en ese mismo día cuando al caer la tarde 
tuve la dicha inmensa de estar junto de ti 
enchido de alegría después de saludarte 
hay ante tu presencia mis quejas yo te dí. 

                       IV 
Tú estabas muy tranquila cociendo ahí sentada 
oyendo de mis cantos la mas dulce expresión 
y yo en mis melodías mi amor te declaraba 
por que en verdad te amaba con todo el corazón. 

                       V
Después todas las tardes te dirigía mis cantos
hasta que pude hablarte de solo una vez 
recuerdo muy palpable cuando en tus propias manos 
recibiste una carta de amor que te entregue. 

                       VI
Desde ese día dichoso cifré mis esperanzas 
con amoroso empeño de hacerte muy feliz 
pensaba ser tu esposo soñé en la aventuranza
soñaba ser tu dueño y tu dueña de mi.

                       VII
Cuando tuve la honra de leer tus lindas cartas 
creí que en este mundo yo era el más feliz
creí llegar al aura de unirme hacia una santa
y con amor profundo mil veces la leí. 
   
                      VIII     
Tus cartas me decían palabras muy profundas 
que a mi me parecían como una bendición 
seguido las habría por ver la letra tuya
con lápiz o con pluma brillaban como el sol. 

                      IX
Tus cartas adoradas las guardo en fina seda
para cuando yo muera a mi sepulcro irán 
las guardaré ya todas a un corazón que hoy pena
mi corazón si quiera ese gusto tendrá.

                       X
Porque tu me olvidaste sin culpa y sin motivo 
y a mi fiel cariño pagaste con desdén 
pero yo supe amarte y por eso no te olvido 
y mientras yo este vivo jamás me olvidaré. 

                       XI
Yo sufro tus desprecios con calma y con paciencia 
porque en verdad te quiero con todo el corazón 
si tu me llamas necio por mi cruel persistencia  
lo dejo a tu conciencia Petrita de mi amor. 

                       XII
Los días que yo e dejado de hablarte y de escribirte 
han sido crueles penas para mi corazón 
por no causarte enfado dejé de perseguirte 
pero es justo que tengas de mi alma compasión. 

                       XIII
Es mucho lo que sufro tan solo es por amarte
comprendo solo muerto mis penas calmaran 
ya para mi no hay gustos por que en ninguna parte
podré encontrar consuelo si tu no me amas ya.
  
                       XIV
Por doquiera que yo ando te llevo en mi memoria 
todo mi pensamiento está cifrado en ti
en gustos le e trovado y a nuestro amor la historia 
en estos tristes versos que hoy te dirijo a ti. 
     
                        XV
Yo nunca e sido poeta perdóname si al caso 
mis versos no son dignos de tu fina atención 
solo quiero que sepas que sufro sin descanso 
y estar quiero contigo en amorosa unión. 

                        XVI
Contar en tu memoria los mas tristes recuerdos
que en amoroso canto te da mi corazón 
no olvides nuestra historia petrita te lo ruego 
no olvides a tu amante a tu fiel adorador.



Este corrido está interpretado por Francisco (Chico) Gutierrez Ramirez. 

https://soundcloud.com/francisco-ocampo-11/petrita




El corrido Zapatista.

El corrido zapatista en los albores del siglo XXI
Jesús Castro Andriano Músico y compositor / Trovadores de la Tierra de Zapata

Suman casi 70 años del fallecimiento de Marciano Silva (1849-1944), profeta de cenzontles y ruiseñores, poeta de la Revolución mexicana, coronel del Ejército Libertador del Sur y cronista de la guerra civil más dolorosa y cruel que sufrió el estado de Morelos. Se escucha el eco de un corrido que se niega a ser parte del pasado y que ulula entre los huizaches, huajes y ciruelos como un sonido límpido que reivindica en sus estrofas la lírica campesina, docta, conocedora de los temporales, de los ciclos de la tierra, del verso de arte mayor y del amoroso lenguaje de las aves.
Es el corrido zapatista una de las vertientes más representativas del corrido suriano, que proliferó en las regiones del oriente y sur del suelo que vio nacer el agrarismo –entre las flores de acahual y casahuate; entre la temporada de lluvias y de secas, que desde tiempos ancestrales matizan el paisaje morelense.
Es fiel evidencia de la infamia y brutalidad con que se exterminan los pueblos, pero sobre todo testimonio de un profundo amor por la tierra, que hoy circula en las voces de una generación de poetas y corridistas surianos que han hecho suyas las métricas del viento, las sílabas del campo y las armonías del pausado bajo quinto, que parece retumbar y reclamar, con las versiones de Marciano Silva, Elías Domínguez y Federico Becerra, las injusticias de siempre: el despojo de tierras, el abuso de poder y el saqueo a manos llenas.
El corrido zapatista es un género nacido de la resistencia, del ideal colectivo, del movimiento de todos; no se enfoca en personajes, ni se exaltan hazañas al estilo Gabino Barrera, La Rielera o La Adelita, corridos representativos del periodo revolucionario, que tristemente reducen el carácter combativo y reflexivo del corrido a un género que satisface las necesidades de una sociedad modelada por el cine, la radio y la televisión.
A diferencia de este tipo de corrido, el zapatista fue un instrumento de lucha, perseguido en los años posteriores a la Revolución, por su naturaleza insurrecta, pero sobre todo por su identidad como unidad local y concreta, opuesta al proyecto de nación. Fue excluido de los medios masivos de comunicación, muy probablemente por sus contenidos, y aún más, por sus desarrollos temáticos, extensos y elaborados, que no encajaban con los modelos comerciales.
A pesar de estas condiciones, no se olvidó, y se cantó en la intimidad de las reuniones de jilgueros, en las rancherías que van desde Jojutla y Tlaquiltenango hasta Cuautla y Tepalcingo; en las fiestas locales, donde aún se susurra y se comparte como el tesoro más valioso del repertorio suriano, que ha pasado de boca en boca, a lo largo del tiempo y en las voces de los que ya han partido a la mansión del olvido como Mauro Vargas, Tío Barcenas, Timio Torres, Erasto Sánchez, Adolfo Almanza, León y Otilio Trejo, Tacho Uroza, Tenógenes Gadea, Lucio Vélez, Pedro Torres, Trini y Honorio Abúndez, José Uroza, Poncho y Adolfo Pliego, Raúl y Agustín Osorio, Salomón Araiza, Genaro Cortés y Dimas Leyva. Otros que aún viven, como Tacho Zúñiga, Casto Palma, Delfino Maldonado, Lázaro Domínguez, Ignacio y Virginio Sánchez, Higinio Colín, Chico Gutiérrez, Jesús Peredo, y los más jóvenes, Moisés y Ulises Nájera, Santiago y Jesús Castro, Marco Tafolla y el benjamín de los corridistas, Francisco Ocampo.
Así pues, el corrido zapatista continúa vigente, es parte de la memoria de un pueblo que poco a poco ha ido reconstruyendo su identidad, armando el rompecabezas de su historia, con la ayuda de pequeñas acciones, como proyectos culturales, encuentros de corridistas, grabaciones de campo, proyectos de investigación y la propia tradición oral. Que contrarresta los embates de la modernidad y las nuevas formas de vida construidas a partir del contexto global. Dadas estas condiciones, es un reto, para los creadores, intérpretes e investigadores proponer vías que desde su campo de acción fortalezcan al corrido zapatista para que retome su papel como una de las tradiciones musicales más importante del país.

Artículo tomado del periódico la Jornada del campo 
suplemente informativo de la jornada.
17 de agosto de 2013